Compartiendo experiencias (continuación)

"Cuando empecé a ir a la Residencia, una hora a la semana, no tenía muy claro a qué iba, ni qué buscaba, ni siquiera qué hacer allí. Recuerdo que empecé centrándome en el qué hacer, en las propias manualidades, ideando manualidades nuevas que nunca quisieron hacer. ¡Qué fracaso!  Pero, poco a poco descubrí que no era eso lo que yo podía aportar. Poco a poco descubrí que lo único que tenía que hacer era relajarme y, simplemente atenderles: Sentarme y escuchar. Y abrazarles. Y besarles. Simplemente, simplemente, quererles. Y, entretanto, hacer manualidades con ellos. Es increíble todo lo que una hora da de sí cuando lo único que hay que hacer es sentarse y escuchar, sentarse y atender a los demás. Es como si desapareciese esa prisa que siempre llevamos a cuestas y por una hora la vida se recrease en regalarte lo mejor de sí misma. Maravilla de experiencia"

Begoña, 45. VOLAN


"Durante todos estos meses he vivido diferentes situaciones y experiencias de todo tipo. Muchas veces son situaciones tristes pero la mayoría son cosas agradables, cada palabra que te dicen, la ilusión que les hace , que compartan con nosotros muchos momentos de sus vidas , y aunque sea por un rato hacerles reir y sentirse bien.

Es cierto que yo empecé a ir por la universidad, por una asignatura y que teniamos que ir obligatoriamente. Pero después de todos estos meses creo que voy a seguir yendo un dia a la semana , como hasta ahora a seguir viendo a las personas que valoran mi compañía. Y no porque terminemos las prácticas desaparecer.

Es una satisfacción personal saber que mi compañía es agradable y sentirme útil, poder hacer pasar un buen rato a personas mayores.

Creo que es una actividad muy buena que la universidad te da la oportunidad de realizar y hay que intentar aprovecharla."


Luis María,22. UFV